Abogado de Contratos y Escritos Legales en Zaragoza | Redacción y Revisión de Documentos
La redacción de contratos y escritos legales permite establecer por escrito los derechos y obligaciones de las partes, prevenir conflictos y dejar constancia de los acuerdos alcanzados.
Cada contrato debe adaptarse a la naturaleza de la operación, las circunstancias de las partes y la legislación aplicable. No todos los contratos pueden resolverse mediante un modelo genérico, ya que determinadas cláusulas pueden resultar insuficientes, inaplicables o incluso contrarias a normas imperativas.
El asesoramiento jurídico permite identificar los aspectos relevantes de cada operación y establecer las condiciones necesarias para proteger los intereses de las partes.
Se pueden redactar y revisar contratos relacionados con diferentes ámbitos, entre ellos:
La naturaleza del contrato determinará las normas que deben aplicarse y las cláusulas que resulta conveniente incluir.
En ausencia de un fuero especial y salvo pacto de sumisión expresa o tácita, la competencia territorial en materia de contratos se rige por el fuero general del art. 50 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, que atribuye el conocimiento al tribunal del domicilio del demandado.
Cuando la persona o empresa demandada tiene su domicilio en Zaragoza, la demanda debe presentarse, con carácter general, ante los Juzgados de Primera Instancia de Zaragoza.
Cuando el demandado sea una persona jurídica, el art. 51 de la Ley de Enjuiciamiento Civil permite además dirigir la demanda ante el tribunal del lugar donde haya nacido la relación jurídica o deba surtir efectos, siempre que allí cuente con establecimiento abierto al público o representante autorizado para actuar en su nombre, además del fuero de su domicilio social.
Una parte esencial de la redacción contractual consiste en determinar qué cláusulas deben incluirse en función del negocio jurídico.
Entre las más habituales se encuentran:
Define exactamente qué se contrata y cuáles son las obligaciones principales de las partes.
Establece el importe, vencimiento, forma de pago y, cuando corresponda, consecuencias del retraso.
Determina cuándo comienza y termina la relación contractual y si existen prórrogas.
Puede establecer las consecuencias derivadas del incumplimiento, dentro de los límites establecidos legalmente.
Regula las circunstancias en las que puede ponerse fin anticipadamente al contrato.
Determina, dentro de los límites legalmente permitidos, las consecuencias derivadas de determinados incumplimientos o daños.
Puede establecer obligaciones de protección respecto de información confidencial.
Puede establecer mecanismos de negociación, mediación u otros sistemas de resolución de conflictos cuando sean adecuados y legalmente admisibles.
Antes de firmar un contrato es recomendable realizar una revisión jurídica de su contenido, especialmente cuando ha sido elaborado por la otra parte.
La revisión puede permitir detectar:
Una revisión previa puede evitar que una persona quede vinculada por condiciones que no había previsto o cuyo alcance no había comprendido correctamente.
También pueden redactarse documentos para regular acuerdos entre particulares, como:
Aunque determinados acuerdos puedan realizarse verbalmente, documentarlos por escrito facilita acreditar posteriormente qué se pactó y cuáles eran las obligaciones de cada parte.
Las empresas y profesionales necesitan establecer mediante contrato las condiciones de sus relaciones con clientes, proveedores, colaboradores y otros operadores.
Entre otros, pueden redactarse:
En estos contratos adquieren especial importancia cuestiones como la responsabilidad, duración, resolución, precio, forma de pago, propiedad intelectual, confidencialidad y solución de controversias.
Las partes pueden alcanzar acuerdos para resolver o prevenir determinadas controversias.
Un acuerdo privado puede utilizarse, por ejemplo, para establecer:
Debe prestarse especial atención al alcance de las obligaciones asumidas y de las posibles renuncias de derechos.
Además de contratos, pueden redactarse diferentes escritos y documentos jurídicos destinados a formalizar una reclamación, requerimiento, comunicación o acuerdo.
Entre ellos:
Dependiendo del documento, puede resultar conveniente utilizar un medio que permita acreditar su contenido y su recepción.
Un modelo puede servir como punto de partida, pero no necesariamente se adapta a las circunstancias concretas de una operación.
Dos contratos aparentemente similares pueden estar sometidos a reglas diferentes dependiendo de:
Por ello, es recomendable revisar y adaptar el contrato antes de firmarlo.
Dependiendo del tipo de contrato, puede existir un contrato verbal válido. Sin embargo, la ausencia de documento escrito puede dificultar posteriormente probar qué se acordó y cuáles eran las obligaciones asumidas.
No existe una regla general que haga imprescindible firmar cada página para que un contrato sea válido. No obstante, pueden adoptarse determinadas medidas para reforzar la identificación y aceptación del contenido contractual.
Sí, las partes pueden acordar modificaciones cuando legalmente sea posible. Es recomendable documentarlas mediante un anexo o acuerdo de modificación claramente identificado.
La validez y las consecuencias dependerán del tipo de cláusula y de la normativa aplicable. En determinados casos puede declararse nula una cláusula concreta sin que necesariamente quede sin efecto todo el contrato.